EL PODER DE LA
RED EN LA CONFIGURACIÓN DE LA VIDA DE LOS PUEBLOS
MSc. Marlenis Primera
En buena medida, el proceso de formación y ejercicio de las relaciones de poder en las
redes, contemplan dos aspectos, la dominación y la resistencia a las posiciones
estructurales de poder, al respecto Castells (2009) señala que el modelo
conceptualizado en un sistema informático de redes, explica por sí mismo, el
funcionamiento total de la sociedad con sus complejos factores sociales, donde las
estructuras de poder establecen cambios a través de su interacción, por tanto,
la resistencia al poder se efectúa mediante los dos mecanismos que lo
constituyen, los programas de las redes y la conexión entre ellas.
En este sentido, Hernández (2009) refiere que “ la presencia de un nuevo
modo de desarrollo producido por los cambios informáticos, transforma radicalmente el nuevo contexto
organizativo y tecnológico de los pueblos derivados del auge de las redes
digitales de comunicación global” sostiene esta autora, que el poder de la red
puede influenciar el progreso de países que se encuentren en
ciertas condiciones de pobreza, originando
la brecha digital vinculada a la introducción de códigos a nivel financiero en los programas de las
redes.
De acuerdo a lo anterior, existe
una notable desigualdad entre naciones ricas y pobres en el acceso a la virtualidad,
brecha que va más allá de lo pensable modificando notablemente sus economías,
por otro lado, gracias a la conexión en red de empresas globales digitales se
puede combinar los términos producción y distribución masiva que promueven
cambios estratégicos debido a que cada sociedad tiene su propio camino y su
ritmo de evolución, pero como la sociedad red es global, hay aspectos comunes e
interdependientes en los procesos de transformación, por lo que estamos obligados a repensar una generación diferente y global donde todos
participen en la solución de problemas del
momento actual que atraviesan los pueblos y transforman sus vidas dominados por
las potentes redes transaccionales manejadas por grandes corporaciones.
En este aspecto, el informe del Observatorio
Iberoamericano de Ciencia y Tecnología (OICTS) y Sociedad del Centro de Altos
Estudios Universitarios de la (OCEI) (2012), señala que la informatización de
la sociedad no se ha producido igualmente en todos los países y en todos los
sectores sociales de cada país, los países centrales, encabezados por Estados
Unidos, mantienen un liderazgo incuestionable (...), basa su hegemonía en el
desarrollo de sus Tics y en el de sus industrias culturales y de
entretenimiento, parte importante de su superioridad científica, tecnológica y
de innovación, así como su producción académica en revistas indexadas, donde se puede pensar que se ha dado transferencia
de poder estatal a las grandes compañías.
El soporte material de estos
procesos dominantes crean un sistema interdependiente que hacen materialmente
posible su articulación en tiempo simultáneo como característica que confórmala sociedad red, ya que en
la red hay jerarquías, aunque no sean fácilmente identificables, ejercen su influencia y pueden gobernar el
flujo de información que por ella discurre, creando nuevos modelos muy injustos de convivencia, como procesos dinámicos que
se efectúan en las redes y se ven modificados por la globalización y por la convergencia de innovaciones sociales, organizativas y educativas.
Así mismo, Tapscott (2001), sostiene que esta transformación
trae consigo nuevas promesas y oportunidades, pero también implica riesgos
potenciales, tales como invasión de la privacidad, desempleo y hasta convulsión
social, ya que los avances científico-tecnológicos, que continuamente se producen transforman los espacios deconvivencia en la sociedad red.
Estos espacios
se ven modificados no sólo por procesos novedosos de la virtualidad, sino por
iniciativas que crean interrelaciones entre las vías electrónicas, digitales y
virtuales debido al ritmo innovador que caracteriza su perfeccionamiento, y
consecuentemente, al impacto en las relaciones de poder que subyacen
a la evolución de este sistema multimodal que genera ventajas competitivas para
aquellos pueblos que poseen suficientes recursos humanos preparados con las
capacidades tecnológicas y los recursos financieros para soportar las enormes y
frecuentes inversiones para seguir innovando, lo que Tapscott, denomina “inteligencia
humana en red”, aplicada en el sector económico y social, que incita a la
creación de un orden superior de pensamiento y conocimiento, convirtiendo a este último, en un arma más
poderosa que cualquier máquina.
Dentro de este marco Tapscott (2001)
establece que “la inteligencia humana en red, nos lleva a una nueva era, la era
de la inteligencia interconectada, no sólo la interconexión de las tecnologías,
sino la interconexión de los seres humanos a través de las redes, que puedan
combinar su inteligencia, su conocimiento para avanzar en la creación de
riqueza y desarrollo social” (p.2).
Esta inteligencia permite crear un nuevo tipo de economía, la
del conocimiento, en la cual los pueblos que se encuentran en desventaja, al
utilizar una creciente proporción del valor agregado emanada de la capacidad
mental conectada en red, pueden de alguna manera, contrarrestar la centralización del poder político de altos líderes, como condición,
para la acumulación de poder económico, ya
que su principal ventaja se encontraría en la incorporación de redes dinámicas que denoten agilidad,
independencia y flexibilidad proveniente de la capacidad del desarrollo intelectual.
Dentro de esta perspectiva Cebrián
(2009) señala que el poder de las redes es transformado en bits, y pueden ser
almacenados y distribuidos por todo el mundo a gran velocidad como una nueva ventaja competitiva que rompe fronteras de
lo desconocido, abre un abanico de posibilidades y permite distanciar la
dependencia de los menos favorecidos. Por tanto, la inteligencia interconectada impulsa el poder de actuar e interrelacionarse en red, su
fuerza radica en el ejercicio de configurar redes de mentes capaces para
fomentar valores de cooperación, creatividad, pensamiento crítico y solidaridad
que hagan frente a los contravalores de competición, individualismo,
acumulación de riqueza, verticalidad y mitigar las consecuencias negativas de actuación del poder de la red que
ha acentuado el desarrollo desigual.
Lo anteriormente señalado puede lograrse implementando
políticas públicas que permitan instruir, preparar, orientar y dirigir en forma ética, coherente, ordenada y
dinámica la producción intelectual en la intervención creativa e
implicación activa, a través de las redes, para favorecer áreas deprimidas como estrategia de participación y formación que propicien la innovación en conocimientos como ventajas de
integración e interrelaciones
organizativas en pro del desarrollo y mejor calidad de vida de los
pueblos.
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